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C Y B E R G R U P O - Cuento Colectivo nº 1



... Esta mañana he estado pensando cómo compartir los sentimientos con los demás si no disponemos del tiempo necesario para quedar o no tenemos ganas de quedar por lo cansadas que vamos. Y se me ha ocurrido una idea vieja como el mundo: vamos a contar un cuento entre todas. Yo empiezo el cuento y luego cualquiera de vosotras lo continua. De esta manera en una historia vamos a mostrar un sinfín de maneras de pensar. Si no os gusta la idea pues nada, otro día será hermana. También podéis continuar el cuento escribiéndolo para vosotras mismas. Pero la gracia está en compartir. ¿Qué os parece?

Allí va el cuento:

Erase la historia de una mujer, Lara, que se sentía desgraciada porque no conseguía nada de lo que anhelaba: aspiraba a trabajar de publicista pero no conseguía pasar de ser una buena oficinista, deseaba tener pareja pero no encontraba a nadie que se ajustara a su forma de ser y soñaba con vivir plenamente su vida. Lara vivía desconcertada. No sabía cómo hacer realidad sus sueños. Un buen día decidió que debía hacer alguna cosa para cambiar esta situación...

¿A ver quién recoge el guante?

Virginia

martes, 25 octubre 2005


LARA, LA VIDA ES SÓLO UN CAMINO

É
rase la historia de una mujer, Lara, que se sentía desgraciada porque no conseguía nada de lo que anhelaba: aspiraba a trabajar de publicista pero no conseguía pasar de ser una buena oficinista, deseaba tener pareja pero no encontraba a nadie que se ajustara a su forma de ser y soñaba con vivir plenamente su vida. Lara vivía desconcertada. No sabía cómo hacer realidad sus sueños. Un buen día decidió que debía hacer alguna cosa para cambiar esta situación...

P
ero no era todo tan simple como decidir cambiar, antes Lara tenía que aprender a quererse, a valorar las preciosas cosas que la rodeaban y que se empecinaba en no ver, cegada por aquellas que no tenía y quería alcanzar. A veces Lara pensaba tanto en cómo dar un giro a su vida que se olvidaba de aquello que valía la pena no cambiar... Llevada por el dolor y la tristeza emprendió el cambio que tanto pensaba que le daría la felicidad, y olvidando que la felicidad se lleva dentro, hizo las maletas y se marcho...

C
erró la puerta tras de si sin pensarlo dos veces, la decisión estaba tomada...  era mayor la necesidad de buscar en lo desconocido, que realmente dar cuenta de lo vivido.
Aquella mañana había sido una igual que tantas, sentada al borde de la cama, sin fuerzas para moverse; repitiendo en su cabeza una y otra vez la misma escena. Esas palabras grabadas en su mente, sentidas como puñales que se clavan en lo mas hondo del ser.
Ella, que siempre había sido tan racional, tan equilibrada, metódica y estructurada. Su dinámica de vida, no era otra que racionalizar todo pensamiento.
Carácter que la había ayudado mucho durante su carrera, sobretodo para soportar la presión de situarse siempre entre las mejores de su promoción. Prácticamente, sin tiempo para reparar en los devenires carnales de la vida.

S
olo que una de esas mañanas, ya bien entrado el otoño, abrió la ventana y mirando al mar como cada día, se sitió diferente, fuerte, segura y vital como hacía tiempo. Algo le decía que no era tarde para recuperar el tiempo perdido, ¿por qué renunciar...?. Mirar atrás ya no servía de nada, después de todo ese esfuerzo no había sido en vano. La vida es como una caja de sorpresas que te roba una cosa para darte otra.
Ahora era el momento de empezar una nueva etapa...

Sentía un impulso interior inédito en ella... El mar inmenso, como siempre, estaba ahí para ella. Toda la abundante Vida a su alrededor estaba ahí para ella... Esperando que saliera a buscarla. Ese impulso interior era una potente Luz que le ayudaba a ver las cosas de otra manera.
Comprendió que tenía que empezar a ser espiritualmente "agresiva"...
La Luz, por naturaleza, no se puede esconder. Entendió que si empujaba las puertas que se iba encontrando esa Luz iría invadiendo todo en su caminar. Además, iría en aumento, porque ese Sol interior, esa Luz no era otra que la de su Autoestima...

Un día Lara decidió bañarse en el mar en pleno invierno... ¿porqué? ¡porque se le antojó! Quería sentirse libre, abrazada por el mar, vivir un poco cada día, nadar, salir a flote, generar nuevas ideas, admirarse a si misma, en definitiva... ¡arriesgarse a la aventura! Quería encontrar antes de buscar, limpiarse con pensamientos nuevos y... sobre todo... recuperarse a si misma.

Así, con los ojos llenos de orgullo y fortaleza. Como si de una Mata Hari del siglo XXI se tratara, decidió poner orden a todo lo que había acontecido hasta ahora. Tal vez, en su día podría haber sido más fácil acabar con esta vida de desamparo. Al fin y al cabo... ¿Quien iba a echarla de menos? Pero de los pedacitos de cristal roto del alma, brotaban ahora pequeños atisbos de reencarnación de la diosa Atenea, diosa prudente y guerrera.

Decidió marcharse a la costa Azul, concretamente la ciudad de Niza, ciudad cuna del refinamiento, el amor y el culto a los buenos quehaceres femeninos.
Arropado por sus azuladas aguas del Mediterráneo; desde donde podía divisar en días de buen tiempo las maravillosas islas Italianas Respirando ese olor salobre y de buen vino...
No era un destino premeditado, aunque algo inconsciente la atraía hasta esa ciudad. De hecho, fue allí mismo, entre sus callejuelas y rincones escondidos de cuentos de hadas, dónde encontró aquella pintoresca Pintora (valga la redundancia) que con sus movimientos desinhibidos, a la par que elegantes. Con esos ojos cautivadores y misteriosos. Pero tan Bellos!!! Hizo tal halago de la belleza de Lara en unas pocas palabras encadenadas... que se quedó absorta ante tal admiración y distinción hacia su persona. Así que le pintó un bello retrato, que siempre llevaba consigo.
Ahora recuerda aquellos tiempos como un juego. Una mezcla de picardía, sensualidad y enamoramientos prematuros que ni ella lograba entender. Algo... la había llevado allí de nuevo... tal vez... la encuentre allí de nuevo?????

¿Por qué? me pregunto, tengo en mi bolsillo las llaves del apartamento que me has dejado en usufructo, para crearme más problemas. Han pasado 10 años de nuestro encuentro, todavía sigo preguntándome si fui una apuesta de verano o de verdad me quisiste, tú comportamiento me obligo a huir de ti, y a retroceder otra vez, no supiste entender ni comprender que necesitaba espacio, tenía heridas que curar y tu solo prisa para entrar en mi cama y colocar tu cepillo de dientes permanentemente en mi baño, no te lo voy a reprochar porque también pasé buenos momentos.
Muchas veces me pregunto porqué no podía haber sido distinto, yo ya había dado el primer paso y el más doloroso porqué me lo tuviste que estropear, yo sé que a ti te dejé y te dolió pero con el tiempo lo superaste, pero a mi en cambio me devolviste otra vez de donde había salido, inconscientemente y sin a lo mejor proponértelo me hiciste
daño, pero creo también que es un sino en mi vida.

Y ahora... pienso todo lo que hice en estos años y en lo que ahora mismo deseo, he tenido tiempo de llorar y de reírme de mi misma, de curar mis heridas y de recomponer mi corazón... en este tiempo he crecido como persona he aprendido a equilibrar mis necesidades.
Aun así, mi búsqueda no ha cesado, pero ahora es distinto, no salgo corriendo porque he entendido que no puedo huir, porque mis miedos vienen conmigo y por más lejos que me vaya siempre están ahí y salen vaya donde vaya, y ahora tengo claro que no fue distinto porque tenia que ser como fue.

Agotada del duro día de buscar trabajo por cualquier rincón, y no hallar más que <<Ya te llamaremos>>, se siente muy cansada de repente. Se mira al espejo y ve su figura delgaducha, con incipientes sombras bajo sus ojos, y un brillo mate en su mirar. Se pregunta porque pasan los días tan rápidos, porque pasa todo tan deprisa.
Después de un relajante baño, decide que esta noche no se queda en cama leyendo, hoy no. Se arregla, se pone aquella falda que tanto le gustaba, disimula con poco maquillaje las ojeras y aunque sola, decide salir de copas dando un tranquilo paseo, sin prisas.
Lara, se ve a ella misma, así como de repente, sentada en una mesa charlando tranquilamente con una tal Montse que acaba de conocer, ya se sabe toda su vida y le cae bien. No sabe quien decidió que esa noche se encontraran, no quiere saberlo. No sabe si mañana se volverán a ver, no sabe si está flotando por el alcohol o porque es feliz, pero si sabe una cosa, esa sonrisa que se le escapa es verdadera, y sus ojos tienen esta noche un brillo radiante, feliz.

Hacia tiempo que no se sentía tan femenina. Encendió su primer cigarrillo del día. Era inevitable no recordar ese -Hola, ¿esperas alguien?- que dio paso a una larga y animada charla, más intensa a medida que pasaban las horas, aunque todo sucedió de una forma tan sutil, que le resulta difícil acordarse en qué momento de la conversación estaban cuando las manos de Montse, muy suavemente acariciaron la cintura de Lara, y en qué momento Lara se dejo llevar. Quizás esa voz tan dulce, tan cálida... pudo mas que las ganas que pusieron ambas en alargar el flirteo, lleno de magia, sensualidad. Avanzaban camino a casa, arropadas por el incipiente Sol, que avanzaba también hacia el amanecer. Lara abrazó a esa mujer que tanto deseaba, desde que se presentó -No, no espero a nadie. Me llamo Lara-. Se besaron, las manos de una recorrían una y otra vez el contorno de la otra, y así, entre caricias, llegó la hora de despedirse. Montse debía volver a la realidad, al papel de madre.

De camino a casa Lara se quedó mirando la luna. Clara luz de medianoche. Recordó que hacía mucho que no levantaba la vista al firmamento. Sin embargo, un agudo dolor le perforaba el pecho. Se sentía aturdida por lo intenso del encuentro, por lo inesperado, por lo inoportuno... Si tenía que ser sincera con ella misma... por más que dijera que le divertía la noche, no esperaba encontrar tanta luz... no creía en tanta luz... Y ahora que la tenía tan cerca, que había sentido la llama de su fuego quemarle la piel... De pronto ahora afloraban miedos e inseguridades latentes.. Lo disimulaba tan bien, con ese aire de alegre seguridad y despreocupación tan verosímil... imposible siquiera sospechar todo que lo que se había desatado en su interior... ¿Y tú me preguntas por qué?  ¿Por qué no tuve más paciencia? ¿Por qué me costaba tanto respetar tu espacio? ¿Por qué me hubiera gustado poder dejar mi cepillo de dientes en tu casa?  Porque, lejos de lo que te imaginaste, te quise de verdad. Te quise con locura desde esa primera noche en que nuestros ojos se re-conocieron. Y te quise seguir queriendo, yo también di ese primer paso tan doloroso, y te lo quise demostrar, lo mejor que supe créeme. Aposté por nosotras. No fue por meterme en tu cama, no por controlarte, no por sentirme la dueña y señora de tu vida, no por jugar a resolver conflictos madre-hija. No. Fue porque me pareció tan mágico nuestro encuentro, que decidí seguirte. Y sí, fuiste tú quien quiso acabar, y entiendo tus razones. De hecho creo que fue una sabia decisión. Forzó cambios importantes en mí. Pero te equivocas al pensar que con el tiempo lo superé. Yo también he tenido mucho tiempo para pensar, para crecer, para revisar muchos botones de alarma, para reflexionar y modificar patrones, para intentar entenderme y entender mejor a los demás, a ti. Y sin embargo hay algo que no logro entender... ¿Por qué te sigues escondiendo de mí? Dices que me has perdonado, pero sigues sin dejarme entrar en tu mundo, sigues con tus barreras, con tus muros, con esas esperas a las que me sometes y no entiendo... Me siento atrapada entre seguir caminando a tu lado, y ese sentimiento de frustración tan grande que me quema por dentro cada vez que me rechazas sin razón o te refugias en tu silencio. Cada vez que desapareces, soy yo (la que no sabes si te quiso ó no) la que se queda aquí, en esta fría oscuridad, esperando a que vuelvas a pesar de las distancias. Y sí... Sigo pensando en ti... sigo creyendo en nosotras... Pero en un nosotras distinto, más transparente y más libre. De ti, sólo sé lo que tú decidas contarme... Vivir sin palabras es morir silenciosamente.

Es verdad que el silencio y el amor no son buenos compañeros, así que después de aquellos días de reflexión que Lara había tenido pensó que era el momento para poderse permitir un cambio hacia la sonrisa y la ilusión. Aquella mañana mientras le recorrían las gotas por todo su cuerpo después de una larga y relajante ducha estaba convencida que sería un día especial, aún no le había dado el primer mordisco a la tostada del desayuno cuando de repente entre las cartas que estaba abriendo había una postal desde Niza, aquella pintora venía ha exponer unos cuadros a Barcelona justo este día. Rápidamente llamó al móvil que se le indicaba en la carta y antes de volver a escuchar aquella voz tan deseada se dio cuenta del olor tan femenino que desprendía aquella postal, aquel olor era el de ella, ese aroma que aunque pasará toda una vida no lo olvidaría jamás, y al otro lado del aparato se escuchó- bonjour, Qui es?.

Lara entre dormida y despierta comenzó a escuchar un sonido repetitivo, no lograba entender qué lo producía. Abría los ojos y se le volvían a cerrar pesadamente, seguía escuchando el sonido, por fin logró mantener abiertos los ojos y se puso a ver todo en la habitación, por un momento no supo donde se encontraba, poco a poco reconoció su cuarto y todo lo que había en él.

El sonido ahora era acompañado con toques de unos nudillos sobre la puerta, Lara supo entonces que tocaban el timbre se levantó algo mareada y se puso una bata que tenía en una silla .se cerró un poco la bata y alisándose el pelo con las manos se encaminó a la puerta, quitó el cerrojo y abrió la puerta solo un poco pero lo suficiente para ver del otro lado una sonrisa que la dejó aún más aturdida, así estuvo por unos largos segundos viendo a la chica, dueña de la sonrisa, -luego escuchó decir-

__Buenos días Lara, porque ¿tú eres Lara verdad?.

—Si, pero tu…

__soy la pintora, -se apresuró a decir la chica que tocara la puerta- nos conocimos la semana pasada en la playa donde yo pintaba, te acercaste a ver el cuadro que hacía en ese momento. Me dijiste que te parecía hermoso y te lo regalé aunque tuve que batallar un poco para que lo aceptaras ya que me dijiste que mejor lo vendiera, pero al fin logré que lo aceptares. Y ¿sabes por qué te lo regalé? pues, porque me pareciste encantadora ¡después me dijiste tú que te gustaba mi sinceridad y franqueza!. ¡Pues mira que aquí lo tienes colgado y se ve muy bien! -dijo la chica de la hermosa sonrisa llena de entusiasmo-

Lara no salía de su asombro, ella comenzó a recordar muchísimas cosas y también a esta chica pero… ¿y el viaje a Niza y la mujer llamada Montse, y todo y todas esas sensaciones tristes y eufóricas que todavía sentía por todo su ser, qué fue? ¿Qué era lo que le había pasado? Luego se fijó en la pared y vio el cuadro que mencionaba la chica que tenía en frente,

—De qué se trata -esto se escuchó decir y hasta su propia voz se le hizo desconocida-

__Puedo pasar y te lo explico mejor porque parece que no me recuerdas para nada Lara -dijo la pintora-

—Pasa por favor y disculpa mi aturdimiento pero, si tu supieras cómo me encuentro, creo que dormí por dos días o más sin despertar y estoy hecha un perfecto lío, ya no sé dónde termina eso que me cuesta mucho creer que fue solo un sueño, fue todo tan real, pero ahora que te veo tu estabas en él, tú eras la pintora de Niza.

__ ¡Yo nunca he estado en Niza! -se apresuró a decir- nos conocimos en la playa y luego nos fuimos a tomar un trago y ahí te dije que andaba buscando una habitación donde vivir y pintar y tú me dijiste que pensabas compartir tu piso ya que tenías una habitación desocupada, y hasta llegaste a decirme que llegaba yo en un momento muy especial de tu vida, que luego me dirías por qué, por eso es que estoy aquí, para ver si no has cambiado de idea.

Lara se había sentado y veía y escuchaba a la pintora con asombro, pero también dentro de ella sentía una alegría muy parecida al encuentro con el amor.

—Entonces -se dijo- todo fue un sueño muy largo y continuo, sería ese té tan extraño que me tomé para el resfrío lo que causo que durmiera tanto, Bueno pero esto ya no es un sueño ella es real y muy bonita y tiene una vitalidad a flor de piel -se dijo y se levanto sintiéndose nueva y llena de ganas de vivir-.

La chica pintora veía a Lara y ésta sentía que los ojos cautivadores y misteriosos de la chica de la boina la veían de una forma muy especial por eso le sostuvo la mirada y después de eso se sintieron muy bien las dos, algo nacía entre ellas, algo bonito.

La pintora se mudó con Lara y comenzó entre ellas una amistad más allá de todo pronóstico, Lara trabajaba con gusto, su vida había dado un giro necesario que la hacía sentir feliz con ella y el mundo entero. A la hora de la salida del trabajo corría con su amiga, ésta la esperaba casi siempre con algo preparado por ella y una botella de buen vino, otras veces salían a caminar y a tomar un trago. Escuchaban música por largas horas, entre ellas no había mas que miradas de esas que dicen tanto y que acarician sin tocar, sólo eso, a veces un beso de mejilla se resbalaba y corría en busca de unos labios ansiosos, esto hacia estremecer a las dos mujeres una en brazos de la otra.

Así trascurría el tiempo, pero llegó el verano y con él unas merecidas vacaciones para las dos. Lara le planteo a su amiga alquilar una cabaña en los Pirineos, le mostró unos folletos y se decidieron por una cabañita en medio del bosque, el paisaje se veía hermoso, lo que entusiasmo a la pintora, Lara le dijo:

— ¿Sabes? yo siempre he querido escribir, creo que aprovecharé estas vacaciones para hacerlo.

__Me parece estupendo, yo pinto y tú escribes, vaya pareja que seremos ¿no?

Parecían dos niñas jugando a la casita. Todo era risa y felicidad, acomodaban las cosas en la cabaña y ésta resultó más bonita y acogedora que en los folletos. Las dos estaban radiantes. En un extremo de la sala, donde estaba la chimenea, pusieron el caballete y en el otro una pequeña mesa con una máquina de escribir portátil.

En todos los rincones de la cabaña se sentía el amor, su amor que pedía a gritos ser liberado, ellas se amaban, sin duda alguna, pero a Lara le quedaba un poquito de miedo y evitaba -aun sin quererlo- que este llegara a consumarse. La pintora estaba viviendo ya un pequeño infierno, la amaba demasiado pero también soñaba con sus besos y sus caricias, la deseaba con la naturalidad que da el amor, y ahí estaban ellas en medio del bosque y el amor en medio de ellas. Lara escribía largas líneas pero luego levantaba su vista del teclado y se encontraba con los ojos de su amiga que separaba el pincel de la tela para verla, para decirle tantas cosas en silencio y a gritos, así estuvieron unos días hasta que Lara exclamó:

—¡No puedo más! no se me ocurre nada para escribir, creo que mi musa me ha abandonado -decía esto viendo a la pintora que también había dejado de pintar-

__Pues la mía se ha de haber ido con la tuya, pues yo tampoco puedo pintar ni siquiera una simple raya.

—Pues que vagas resultaron estas dos tías -dijo Lara riéndose y yendo a donde estaba su amiga, las dos se abrazaban y reían como nunca-

__Pobrecitas deben de haber estado muy aburridas de nosotras -le decía la pintora, viéndola a los ojos-

Luego la apretó entre sus brazos y sin pensarlo más, la besó en los labios con una pasión que hizo que Lara correspondiera a sus besos y caricias. ¿Qué como llegaron a la cama? eso no lo sabrán nunca son cosas que suceden cuando el amor esta en todo su esplendor, sólo suceden para el bien de las que se aman, así de simple.

Los primeros rayos de sol se filtraron por la ventana de la cabaña. La luz cayó derramada en el rostro de las dos mujeres que dormían abrazadas, una de ellas, no sé cual, se despertó un poco y abrazó más a la otra diciéndole un ”te quiero” al oído.

Lara sonrió al sentir que esto que vivía era mejor que ese raro sueño que tuviera días atrás suspiró y se metió más en los brazos de su amor.

AUTORAS:


Virginia G. - martes, 25 octubre 2005
Nopotsertan - miércoles, 26 octubre 2005
Marta - jueves, 27 octubre 2005
Teresa H. - domingo, 30 octubre 2005
Lucia G. - lunes, 31 octubre 2005
Laura M. - jueves, 03 noviembre 2005
Marta - jueves, 17 noviembre 2005
Baby_zucker - jueves, 29 diciembre 2005
Jacqueline -
domingo, 15 enero 2006
Nuria IzBa - viernes, 20 enero 2006
Cris - lunes, 23 enero 2006
Tulipanes_en_la_red - sábado, 11 febrero 2006
L.n.d.t.o - domingo, 30 abril 2006
Margarita Andrade - martes, 18 julio 2006.


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